La Generació dels 80


 

Introducció:

Ningú no dubta, només faltaria, que la generació de la Guerra Civil s'ho va passar fatal; en primer lloc perquè és evident que una guerra civil no és precisament una comèdia musical; i en segon lloc perquè la generació corresponent es va dedicar a explicar l'inevitable repertori d'horrors a tothom a qui enxampava a la vora. És allò de “les batalletes del iaio”, que si els rojos, que si els nacionals, que si Radio Sevilla i el general Queipo de Llano, que si les matances de Badajoz, etc.

La generació de la postguerra tampoc no s'ho va passar millor. És més, sempre ha insistit en què ho va passar bastant pitjor. Que si la gana, que si el “Auxilio Social”, el “Frente de Juventudes”, les cartilles de racionament, l'estraperlo, la misèria...

Després d'aquesta generació va venir la que podriem anomenar del “desarrollismo”, la dels tecnòcrates de l'Opus Dei i els tres “López” (López Bravo, López Rodó, López de Letona). També explicaven coses; per exemple l'aparició del seat 600, el “pluriempleo” -aleshores no es deia “pluriocupació”- el “Plan de Desarrollo”, el “trasvase Tajo-Segura”, “la mejor televisión de España” -variant la Nacional i variant el UHF- i, ja cap al final, el maig del 68.

A continuació va arribar el regne de la generació del final del franquisme i la Transició; tot era ample: els alerons de les americanes, aquells corbatots impossiblement immensos, els pantalons de pota d'elefant -veus una foto ara i t'agafa un col·lapse- el seat 124 (comparat amb el 600 era ample), les barbes (en els senyors i, per què no dir-ho, també en algunes senyores)... I es va morir Su Excelencia. Aleshores tot va començar a bullir com feia dècades que no passava. Va ser una època molt emocionant i molt difícil de descriure en dues línies, així que ni ho intentaré.

Però ah!, d'alguna manera és com si els integrants de la generació de la Transició haguessin viscut amb una tremenda intensitat tot allò que no van viure els de generacions anteriors, i com si aquesta intensitat hagués estat de tal magnitud, que s'hagues menjat també, encara que fos només una mica i d'alguna manera, part del pastís de la generació posterior, la generació dels 80.

És molt probable que a la generació dels 80 se l'hagi jutjat malament. S'ha retret a la generació dels 80 que ja ho tenia tot fet i que vivia de rendes en mig d'una pretesa comoditat. Primera: no és veritat que ho tingués tot fet: ningú no ho té tot fet. Segona: si fos veritat (que no ho és) que ho tenia tot fet, de qui és la responsabilitat? Evidentment de qui ho havia fet abans. I tercera: no oblidem que la generació dels 80 és la d'aquells que actualment té entre vint i trenta anys i que no saben quan es podran independitzar gràcies, entre d'altres coses, a l'herència de la generació anterior.

Valgui això com a introducció del text que segueix, rebut per correu electrònic, és a dir, per un mitjà posterior a la Generació dels 80, i escrit per algú d'aquesta mateixa generació, que es reivindica a sí mateix i als seus coetanis.

 


Generación de los 75-85

El objeto de esta misiva es la de reivindicar una generación, los 75-85, de todos aquellos que nacimos en los 80 (un par de años arriba, años abajo), la de los que estamos currando de algo que nuestros padres ni podían soñar, la de los que vemos que el piso que compraron nuestros padres ahora vale 20 o 30 veces más, la de los que estaremos pagando nuestra vivienda hasta los 50 años.

Nosotros no estuvimos en la Guerra Civil, ni en mayo del 68, ni corrimos delante de los grises, no votamos la Constitución y nuestra memoria histórica comienza con las olimpiadas del 92.

Aunque no nacimos en una dictadura, siempre hemos tenido una conciencia democrática. Por no vivir activamente la Transición se nos dice que no tenemos ideales, y sabemos de política más que nuestros padres y de lo que nunca sabrán nuestros hermanos pequeños y descendientes.

Somos la última generación que hemos aprendido a jugar en la calle a las chapas, la peonza, las canicas, la comba, la goma o el rescate y, a la vez, somos la primera que hemos jugado a videojuegos, hemos ido a parques de atracciones o visto dibujos animados en color.

Los Reyes Magos no siempre nos traían lo que pedíamos, pero oíamos (y seguimos oyendo) que lo hemos tenido todo, a pesar de que los que vinieron después de nosotros sí lo tienen realmente y nadie se lo dice.

Se nos ha etiquetado de generación X y generación sandwich, y tuvimos que tragarnos "bodrios" como: "Reality Bites", "Melrose Place" o "Sensación de vivir", y más adelante, "A las 11 en casa" y "Compañeros" (te gustaron en su momento... vuélvelas a ver, verás que chasco). Lloramos con la muerte de Chanquete, con la puta madre de Marco, que no aparecía, con las putadas de la Señorita Rottenmeyer.

Somos una generación que hemos visto a Maradona hacer campaña contra la droga, que nos reímos de un anuncio que decía que si el Madrid era otra vez campeón de Europa, que durante un tiempo tuvimos al baloncesto como el primero de los deportes.

Hemos vestido vaqueros de campana, de pitillo, de pata de elefante y con la costura torcida; nuestro primer chándal era azul con franjas blancas en la manga y nuestras primeras zapatillas de marca las tuvimos pasados los 10 años.

Entramos al colegio cuando el 1 de noviembre era el día de los Todos los Santos y no Halloween, los últimos en hacer BUP y COU, los pioneros de la E.S.O. Hemos sido las [...?...] en el programa educativo, somos los primeros en incorporarnos a trabajar a través de una ETT y a los que menos les cuesta tirarnos del trabajo...

Siempre nos recuerdan acontecimientos de antes que naciéramos, como si no hubiéramos vivido nada histórico. Nosotros hemos aprendido lo que era el terrorismo contando chistes de Irene Villa, vimos caer el muro de Berlín y a Boris Yelsin borracho tocándole el culo a una secretaria; los de nuestra generación fueron a la guerra (Bosnia, etc.) cosa que nuestros padres no hicieron; gritamos OTAN no bases fuera, sin saber muy bien qué significaba y nos enteramos de golpe [...?...] un 11 de septiembre.

Aprendimos a programar el video antes que nadie, jugamos con el Spectrum, odiamos a Bill Gates, vimos los primeros móviles y creímos que Internet sería un mundo libre. Somos la generación de Espinete, Don Pimpón y Chema "elpanaderofarlopero".

Los que recordamos a Enrique del Pozo cantando con Ana, los mundos de Yupi y las pesetas rubias. Nos emocionamos con superman, ET o En busca del Arca Perdida.

Comíamos Phosquitos y los Tigretones; eran lo mejor, aunque aquello que empezaba (algo llamado Bollycao) no estaba del todo mal.

Somos la generación del "El coche fantástico", "Oliver y Benji"...

La generación que se cansó de ver las mamachichos. La generación a la que le entra la risa floja cada vez que tratan de vendernos que España es favorita para un mundial.

La última generación que veía a su padre poner la baca del coche hasta el culo de maletas para ir de vacaciones.

La última generación de las litronas y los porros, y qué coño, la última generación cuerda que ha habido. (Nota de l'editor: això és passar-se una mica)

Este texto está dedicado a las personas que nacieron entre 1975 y 1985. La verdad es que no sé cómo hemos podido sobrevivir a nuestra infancia!!!! (Nota de l'editor: els de les altres generacions tampoc no saben com van poder sobreviure la seva)

Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos en la (Nota de l'Editor: "con las condiciones de la" ?) España de antes: nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad traseros, sin sillitas especiales y sin air-bags, hacíamos viajes de más de 3h sin descanso con cinco personas en el coche y no sufríamos el síndrome de la clase turista. No tuvimos puertas con protecciones, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños.

Andábamos en bicicleta sin casco, ni protectores para rodillas ni codos. Los columpios eran de metal y con esquinas en pico. Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y sólo volvíamos cuando se encendían las luces. No había móviles. Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables. Nos abríamos la cabeza jugando a guerras de piedras y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaban con mercromina (roja) y unos puntos, y al día siguiente todos contentos.

Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila que, rara vez, tenía refuerzo para los hombros y, mucho menos, ruedas!!!

Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto.

Estábamos siempre al aire libre, corriendo y jugando. Compartimos botellas de refrescos y nadie se contagió de nada. Sólo nos contagiábamos los piojos en el cole. Cosa que nuestras madres arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente (o los más afortunados con Orión).

Y ligábamos con l@s niñ@s jugando a beso, verdad y atrevimiento o al conejo de la suerte, no en un chat diciendo memeces. Éramos responsables de nuestras acciones y arreábamos con las consecuencias. No había nadie para resolver eso.

Tuvimos libertad, fracaso, respeto, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello.

¿Tú eres uno de ellos? ¡Enhorabuena! Difunde esto a otros que tuvieron la suerte de crecer como niños, antes de que todos estos niñatos que hay ahora que se creen algo y no tienen respeto ni educación a nadie destrocen el mundo en el que vivimos. (Nota de l'editor: això és passar-se una altra vegada)

¡Un saludo a todos!