SERVICIO DE NEUROPODOLOGÍA - INFORME DE INGRESO

NOMBRE DE LA PACIENTE: Cenicienta Expósito Hinojosa

La paciente ingresa en el Hospital Príncipe de las Anoxias a las 00:15. Presenta un cuadro hemorrágico producido por diversos cortes en los pies, al parecer debidos a unos zapatitos de cristal que se han roto en el curso de un baile de gala en el Palacio Real.

La paciente presenta también un cuadro delirante caracterizado por diversas imprecaciones tales como “Hada de mierda” “Que se meta la varita por el culo” “Mecagüen tu puta carroza de calabaza” “Yo me vuelvo a casa cuando me da la gana” y “Odio a esos ratones” (afirmación, ésta última, característica del conocido síndrome de Jinks)

La paciente es acompañada por Purificación Ramírez Ibáñez que dice ser su madrastra. Acompañan a la madrastra (que presenta una incipiente crisis de angustia) sus hijas Yésica Expósito Ramírez y Yesenia de la Concepción Expósito Ramírez.

Después de sedar a la señora Purificación, ésta manifiesta que “esta niña sólo sabe dar que de poblemah la imbéci ésta”. Yésica Expósito aclara que su madre quiere decir que “Cenicienta no está muy bien sabe usté”. Yesenia Expósito tercia diciendo que “la Ceni eh borde”.

Se le practican las primeras curas a Cenicienta en el box de urgencias y se la ingresa en una habitación de la segunda planta del pabellón Lobo Ledesma.

A las 00:45 acude al hospital Agnés Fava Padrina, trabajadora familiar de los Serveis Socials del distrito de Irás y no Volverás Sur. Fava Padrina, visiblemente alterada, solicita al médico de guardia que la lleven a presencia del responsable de psiquiatría del hospital para solicitar un internamiento indefinido de Cenicienta Expósito en una unidad de vigilancia psiquiátrica porque “és on estarà millor, cregui'm”. Fava Padrina manifiesta que la paciente da frecuentes muestras de desequilibrio al pedirle constantemente que haga magia con un bolígrafo Bic, al que ella llama “la varita”, pretendiendo que la trabajadora familiar, con ese bolígrafo, la vista de Ágata Ruiz de la Prada, le consiga una carroza como la de la reina de Inglaterra, tirada por unos “conceles” (se cree que quiere decir caballos) y le consiga también una audiencia con S.A.R. el Príncipe, con el que se quiere casar.

A la 1:15 acude al hospital el Teniente Coronel Julio Leñador del Bosque, secretario privado de S.A.R. el Príncipe. El Tte. Coronel insta al personal del hospital a tratar el asunto de Cenicienta con la máxima discreción mientras los servicios secretos de la Casa Real investigan cómo "esa loca" se coló en el baile de gala de Palacio sin que nadie la hubiera invitado. El Tte. Coronel aclara que Cenicienta nunca llegó a bailar con el Príncipe, sinó que se rompió esos "absurdos zapatitos" cuando por sorpresa empezó a dar de coces a Angel Maripós, "un gran amigo de S.A.R.", al grito de "el plíncipes es mío capuyo maricón y tu no tiés na cacer". "Por lo tanto -finaliza el Tte. Coronel- que quede claro que S.A.R. no tiene nada que ver con este desagradable incidente". Antes de irse, el Tte. Coronel solicita que le den "algo" para Ángel Maripós que en estos momentos reposa en las habitaciones del Príncipe, consolado por S.A.R. y aquejado de lo que parece ser una crisis nerviosa.

A las 2:00 se presenta en el hospital un periodista de la revista rosa "Qué me cuentas Canterbury!" e intenta colarse en el pabellón Lobo Ledesma para entrevistar a Cenicienta Expósito. Afortunadamente el periodista es interceptado por el camillero Goliat Copito, varios metros cúbicos más voluminoso que él, y no llega a alcanzar su objetivo. Sin embargo no es posible evitar que el periodista se entreviste con la hermanastra de la paciente, Yesenia de la Concepción Expósito, y que ésta le declare "yo ya le decía a la Ceni que el plíncipes era mu sensible y no iba por ahí, pero la Ceni eh borde".

Por todo ello, una vez más, solicito mi traslado a oficinas, porque todo tiene un límite.

Dr. Job Muñón de Lara
Jefe del Servicio de Neuropodología.