
BLASA Y EL ARTÍCULO DE PRENSA
Santa Nervanda de la Serena, mallo del dosmiluno. A la atención de doña Eureja Pàmpols, del "Consultorio Femenino, Masculino y de Belleza de doña Eureja Pàmpols", Radio Relós de Radio Espania. Barcelona. Apreciada doña Eureja: Una vez más acudo a usté pa que me de consuelo y orientación y las luces que la idiota de mi prima, la Maru, dice que no tengo. Pues verá usté: el mes pasado sor María Esclavata, una buena monjita del convento de la Aburriditas del Niño Dios, que está a las afueras del pueblo -el convento; el Niño Dios no vive en la provincia- me pidió que escribiera algo para "Aburriditas actualidá", el boletín mensual de la congregación. Y yo le dije "pero hermana, cómo voy a escribir yo nada para el boletín si soy medio analfabeta"; y la muy borde me contestó "no importa, total no lo va a leer nadie, pero es que nos sobra media página y la Madre Superiora, que con razón dice el psicólogo que padece horror vacui, dice que hay que llenal·la de alguna manera, aunque sea con una tontería escrita por una cretina y yo me dije 'hostia, Esclavata, si tu conoces a una cretina! pues díselo!". Empiezo a odiar a sor María Esclavata, Dios me perdone. Bueno, el caso es que para no hacer un desaire a las buenas monjitas me decidí a escribir algo pal boletín, pero no me se ocurría lo qué. Hasta que parece que la patrona del pueblo, Santa Nervanda -yo le rezo mucho-, se apiadó de mí e hizo el milagro de ponerme el tema en bandeja; porque estoy segura que fue ella la que hizo que milagrosamente el señor obispo de la diócesis se cayera de cabeza contra una pilastra y así yo pudiera escribir sobre el asunto. Eso fue el lunes pasado, por lo que más actualidá ya no se puede pedir. Total, que me puse manos a la obra y el resultado fue el que sigue:
EL OBISPO DE LA SERENA SUFRE UN ACCIDENTE CRANEAL El obispo de la diócesis de La Serena, doctor Juan de la Tranca y de la Tranca, sufrió ayer noche un accidente craneal de resultas de lo cualo ha habido que ingresarlo en el Hospital Comarcal de la misma Serena capital. Según parece su eminencia eminentísima fue a rezar a la Catedral Basilisca a las diez de la noche, después del "repsol-les-ofrece-el tiempo", como tiene por costumbre. Tras arrodillarse ante las imágenes de los santos Valio y Transilio -o como dice la placa que hay en la peana de las imágenes "Sanctus Valium et Transilium ad maiorem gloriam Dei"- el obispo De la Tranca tuvo una idea inesperada, cosa que le provocó un vahído o desmallo e hizo que se desplomara de tal suerte que su cabeza ilustrísima se dio un hostión del peo contra la placa anteriomente mencionada. Se desconoce la causa por la cuala el obispo tuvo una idea; en el último chequeo que se hizo, los neurólogos no detectaron riesgo ninguno de que esto pudiera ocurrir y así lo hicieron constar en su informe, que decia textualmente: "Tranquilo Eminencia, está usté como siempre". Inmediatamente (inmediatamente después que lo descubriera la señora de la limpieza, doña María de la Concepcion Expósita, es decir diez horas después de los hechos) Su Ilustrísima fue trasladado al Hospital Comarcal, en cuerpo y alma y en ambulancia. Una vez allí los médicos dictaminaron que el mitrado debería someterse a una pequeña intervención pa recomponerle un poco la parte de afuera de la cabeza porque el golpe había sido de Padre y muy Señor mío, como corresponde a un Príncipe de la Inglesia. Por lo que respecta a la parte de adentro de la cabeza, los médicos dijeron que no había ningún peligro ya que la idea que tuvo el obispo, fuera la que fuera, había sido de muy escasa consideración y ya había desaparecido por completo sin dejar secuelas.
Esta bién ¿no?. Vamos, a mí me parece que es un relato ojetivo y nada partidista ¿verdá usté? Pues no vea la que se armó. Enresulta que como entregué mi escrito un poquitín tarde y el boletín tenía que publicarse ya mismo, llevaron el texto a la imprenta sin leerlo antes. Dicho sea de paso, en el convento la única monja que entiende lo que lee -aparte de la Madre Superiora, por supuesto- estaba en la clínica Barraquer operándose de cascadas. Total, que a la mañana siguiente todo el mundo en el pueblo tenía el "Aburriditas actualidá" en las manos. Y es que todos están suscritos ¿sabe?, porque la Madre Superiora, sor Adolfa Mucholini, dice que si no te suscribes va el Santo Padre y te excomulga. No es que nos preocupe muncho esto, porque en realidá creemos que el Papa no debe saber ni dónde está Santa Nervanda de la Serena. Lo que pasa es que la Superiora padece de los nervios -por eso la trata un psicólogo- y es mejor seguirle la corriente que si no se altera y entonces le da por enchufar a toda pastilla la megafonía del convento, que tiene unos altavoces enormes encarados al pueblo, y nos lee todo el Apocalipsis -pero todo, ¿eh?- con música de un tal Bágner de fondo, concretamente una canción que hizo el tal Bágner que se llama algo asín como "Las balquirias de los Nibelungos", que oída una vez, vale, pero más ya cansa. Bueno, sigo. El caso es que parece que mi artículo del obispo fue bastante bien acogido por mis convecinos. De hecho, mi prima Maru me dijo que había visto al Choto, el cartero, en el bar, leyendo el texto en cuestión con una sonrisa de oreja a oreja y diciendo "toma trancazo, De La Tranca!". Y es que el Choto es un poco ateo y el obispo no le cae muy bien. Desgraciadamente no es un caso aislado: el resto del pueblo reaccionó de una manera más o menos parecida, lo que alteró los nervios de sor Adolfa Mucholini como no podía ser de otra manera. En resumidas cuentas, que ya estamos del Apocalipsis y de "Las balquirias de los Nibelungos" hasta el moño. Llevamos quince días asín y no hay manera de localizar al psicólogo de la Madre Superiora porque se ha ido a un congreso a Guásinton que está en América como usté bien sabe. Por lo tanto, admirada doña Eureja, una vez más me atrevo a abusar de su bondá. Estoy segura de que una persona como usté debe conocer a munchos psicólogos y le ruego que nos recomiende alguno que sea de confianza para salir del paso mientras vuelve el inoportuno ése que ahora está en Guásinton. Esperando ilusionada, pero casi sorda, su respuesta, se despide ésta que lo es, Blasa. Respuesta: Oiga: déjeme vivir, por favor. Suya afectísima, Eureja Pàmpols Post Scriptum: ¿Es en serio que la Madre Superiora se llama Adolfa Mucholini? |