
BLASA Y LA LAVADORA
Santa Nervanda de la Serena, bentistres de junio del dosmiluno A la atención de doña Eureja Pàmpols, del "Consultorio Femenino, Masculino y de Belleza de doña Eureja Pàmpols", Radio Relós de Radio Espania. Barcelona. Admirada doña Eureja: Me se ha estropeao la lavadora. Ya se que he empezao la carta como muy brusca, pero lo que es grabe, es grabe. Y esto es grabe. Por lo menos pa mí; igual pa usté no, porque como trabaja usté en la radio puede que le de lo mismo ir con la ropa hecha un pingo; como no la ve nadie... pero en fin, cada uno se sabe lo sullo ¿verdá señora?. Bueno, a lo que híbamos. Que la culpa de mi desgracia la tiene la Maru, mi prima. Es mu buena mujer pero también es un poco lerda. Pues figúrese usté, que la maestra del primero de la eso del istituto del pueblo, cuando vienen las vacaciones, pa celeblal·lo, le da por hacer una obra de teatro con los niños. Por cierto que la cosa esta de la eso yo no la acabo de entender pero digo yo que debe de ser muy carísima porque he oído que los niños se hinchan a pedir créditos: unos que son normales, otros que van cambiando y otros que son artificiales o sintéticos que les dicen; eso sí, me han dicho que el interés de los créditos esos no es muy alto; pero que coño, son niños los pobrecicos; me dan una pena... en fin. Joé, ya me he vuelto a perder. Bueno que a la señora esa le da por hacer comedias infantiles y este año quería hacer "Jansely Gretel", que se ve que va de un niño travestido de holandesa que no se que lío tiene con una vieja que asesina diabéticos invitándolos a su casa que es de caramelo. Ya le digo yo que lo de la eso es mu raro. El caso es que el niño ese, como va vestido de holandesa, necesitaba unos zuecos y la Maru, que tiene unos, le dijo que se los prestaba, pero que antes había que laval·los porque como hace años que ya no se usan, ni en Holanda, estaban un poco mal. Total que va y los mete en la lavadora, en paz descanse, y cuando empezó el centrifugao se armó un cirio tal que el alcalde del pueblo, don Isidoro Duncan (odia las bufandas, vaya usté a saber por qué), salió a to meter de las casas consistoriales gritando "¡nos atacan! ¡nos atacan!". Suerte que casualmente pasaba por allí el psicólogo de Sor Adolfa Mucholini, la Madre Superiora del convento del pueblo, y lo calmó a base de ocho valios, tres coñacs y un par de hostias, según m'han contao. Mu buen profesional. Además, pa colmo de desgracias, a poco antes de acabarse el centrifugao se abrió la puertecita esa redonda de la lavadora y un zueco salió disparao a toda leche, como el avión aquel, el Concordio, y atravesó una ventana que da al patio. Por suerte el Adalbertojosé, mi cerdo, lo pudo esquivar. El otro zueco no lo esquivó. Pero no sufra doña Eureja, que el animalico se recupera bien. Comparte habitación con el alcalde en el Hospital Comarcal. Y aquí me tiene usté, apreciada señora, con el alcalde medio en coma, el cerdo acnésico, y la lavadora "fallecida por causa de múltiples traumatismos causados por ojebtos contundentes, o zuecos" según el informe del Cosme, el técnico de la tienda de electros domésticos del pueblo, que antes hacía de forense de la Guardia Civil, pero que lo dejó porque a él le gusta muncho hablar de fúmbol y parece que la clientela con la que trabajaba cuando estaba en la benemérita no le daba conversación ninguna. Osea, que me tuve que comprar una lavadora nueva y me la trajeron a casa la semana pasada. Para que no volviera a haber más azidentes como el de los zuecos, me la compré de esas que tienen la puertecita arriba y cuadrada, en vez de al frente y redonda; asín, si la Maru vuelve a meter la pata, por lo menos el cerdo no correrá peligro porque lo que sea que salga disparado, lo hará parriba, igual que los petardos, y como muncho se estrellará en el techo. El Cosme me ha dicho que esas lavadoras se llaman de "carga superiora", como Sor Adolfa. Fue el mismo Cosme en persona -es un decir- que trajo la lavadora a casa, pero pa colmo de la mala suerte tuvo un pique con la Maru. Es que el Cosme -muy buen hombre y muy trabajador, como todos los del pueblo- no es muy hábil con el trato con la gente. Ya se lo decía su mujer: "Cosme, no dejes el trabajo de forense que con lor cadáberes siempre te has llevao muy bien y nunca habeis tenío una palabra de más. Hazme caso, Cosme". Pero no le hizo caso. Asín que na más llegar a casa con la lavadora, el Cosme le dijo a la Maru: "Bueno, a ver si a partir de ahora tenemos más cuidao y disparamos menos, señora Fon Braun". La Maru se enfadó, claro. Será lerda como un canto rodao pero tiene su sensibilidá. Total que la Maru, toda cabreá, le dijo al Cosme que ya se podía ir con viento fresco y que no hacía falta que instalara la lavadora que ya nos apañábamos ella y yo con las instruciones. Y que ella no se llamaba Fon Braun sinó Domínguez. Y ahí nos quedamos la Maru y yo con la lavadora nueva y las instruciones. La Maru cogió el librico aquel y lo abrió por la página que decía "español". Osea que se saltó las páginas que decían "english", "français", "italiano", "dansk", "deutsch", "nederlands", "suomi", "svenska" y "magyar". Fue entonces cuando yo le dije: "Maru, tú lee que yo hago". Y la Maru leyó.
Máquina de lavajes cargable de lo alto "¿Máquina de qué?!" "De lavajes, Blasa" "¿De lavajes? ¿Pero que nos ha vendío el guarro ese? ¿Por quien nos ha tomao?" "Chica, no sé. Es lo que dice aquí. ¿Sigo o qué?" "Sigue, sigue..." Connecte el manguito fino al grifo de manar agua adosado a la pared a tal efecto. "¿Lo cualo?" "Lo que oyes; pero espera que esto no es nada" Connecte el manguito grueso al hoyuelo de desguace. Introduzca la clavija eléctrica en los orificios del tomacorriente. Abra la portezuela de lo alto. Abra la portezuela de seguridade del timbal de la máquina de lavajes. Meta las piezas de roupa en el timbal cuidando de no sobrepesar el límite de libras (quilos, en Europe). Meta la dossis de sopa de lavar (según fabricante) en la cajuela apropiada. "¿Dice la marca de la sopa?" "No" Meta el suavizador (según fabricante), en la cajuela apropiada. Clausure la portezuela de seguridade del timbal de la máquina de lavajes. Clausure la portezuela de lo alto. Voltee la manija de los programmas (ver tabla, según la roupa) hasta topar con el programma justo. "El Justo se murió el año pasao..." Voltee la manija de la calentura del water (ver tabla, según la roupa) hasta topar con el calor justo. "Pobre hombre..." Oprima el botón de incendiado. Espérese hasta que todo haya finido. Gracias por su compra. Como ya se imaginará, querida doña Eureja, no entedí un pijo. Con mi mejor voluntá le dije a la Maru: "¿Maru, estás segura que no has leído donde dice 'magyar'? No habrás vuelto a beber ¿verdá?". Me mandó a la mierda. En resumidas cuentas, que sigo sin poder lavar la famosa roupa y, como le decía al principio, la cosa ya es grabe. Asín que recurro a su providencial sabiduría pa ver si no conocería usté a algun especialista en castellano antiguo (a lo mejón es eso), que me pueda poner en marcha la lavadora. Doy propina. Esperando angustiada su respuesta se despide de usté esta que lo es, "Desconcertá". Respuesta: Queme los zuecos y váyase a lavar al río. Suya afectísima, Eureja Pàmpols. Post Scriptum: Mis mejores deseos de mejoría para el señor alcalde; y también para el cerd... Dios mío, que estoy diciendo...
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