EPISODIO 1 Jose es elegido presidente de la urbanización donde vive, "El Torito", y se traslada a la "casa del presidente" con su mujer Anita, su hijo Alonsín, y la hija "La Nena". Anita dice que aquella casa es una mierda, pero en realidad le gusta. Alonsín no se acalara. La Nena se come una colección de bonsais que se ha encontrado en el que será el despacho de papá. El mayordomo, Ataúlfo, presenta dos menús para la cena a Jose para que éste elija: habas a la catalana o alubias a la vasca, sabiendo perfectamente que el señor no soporta ni una cosa ni otra. Jose no cena. La Nena tampoco cena porque ya ha quedado satisfecha con los bonsais. Alonsín no se aclara. Anita tapiza las paredes del servicio con terciopelo rojo porque dice que "hace más elegante". EPISODIO 2 Los guardias de seguridad encuentran a Alonsito escondido detrás de unos arbustos del jardín, convencido de que lo han secuestrado. Intentan convencerlo de que no, que es que ahora vive allí, en la casa del presidente, y que ya no debe decir más "el presidente es un cabrón", porque ahora el presidente es papá. Alonsito no entiende nada. El jefe de los guardias de seguridad comenta a Anita que él cree que Alonsito no se aclara. La Nena opina que no, que es imbécil. Jose se reune por primera vez con el consejo rector de la urbanización. Ataúlfo les sirve unas tapas de butifarra y ensaladilla rusa. Jose amenaza a Ataúlfo con despedirle. Ataúlfo le contesta que él es funcionario y que, en cambio, Jose, no. Federico, el vocal de defensa de la urbanización, se ha encontrado con su colega de la urbanización "El Salvador" y cuando se han despedido Federico le ha gritado "¡Viva Honduras!". Eso explica por qué Federico se ha presentado con un ojo morado en la reunión del consejo rector. Anita ha ido a ver unos pobres que, según le han comentado, se encuentran acampados en un lugar de la urbanización. Está muy ilusionada, porque ha oído hablar mucho de eso de los pobres pero nunca ha visto ninguno. Le dice al jefe de los guardias de seguridad que la acompañe a ver a los pobres esos, rodeada de las pertinentes medidas de protección. EPISODIO 3 Anita regresa de la visita a los pobres, consternada por el mal gusto que tienen vistiendo. El jefe de seguridad regresa de la visita a los pobres, consternado por haber acompañado a Anita. Jose recibe una llamada de un admirador secreto llamado Yordi, o algo así. Alonsito no se acostumbra a dejar de llamar "cabrón" al presidente. Anita le comenta a Jose que lo que pasa es que Alonsito es un poco lento. La Nena le comenta a Jose que Alonsito es "simplemente subnormal". Jose comprende mejor la explicación de La Nena. En la piscina de la urbanización, el vocal Federico ha encontrado un submarino enorme con un letrero que dice "Tireless" y se pregunta si no será una pataleta de su colega de "El Salvador". Federico pregunta a su compañera Espe, la vocal de cultura, qué debe hacer. Espe responde: "¿qué es un submarino?" EPISODIO 4 Federico ilustra a Espe sobre lo que es un submarino. Espe comenta que ya sabía que había gente excéntrica por esos mundos de Dios, pero no hasta el punto de fabricar barcos precisamente para que se hundieran. Alonsito, que sigue buscando su yo interior, pasa casualmente por delante de la piscina comunitaria y ve el submarino. Observa que en uno de sus lados pone "Tireless" y va a casa a por la escopeta de perdigones. El tal Yordi sigue llamando insistentemente a Jose y éste le pide que le envíe una foto por internet. Cuando Jose recibe la foto que el tal Yordi (un vecino de un extremo de la urbanización) le ha mandado, se da cuenta de que éste es, poco más o menos, igual de feo y de bajito que él, y empieza a pensar que quizàs los dos tengan alguna cosa en común. Espe está empeñada en comprar un cuadro de una pintora llamada Sara Mago pero, molesta porque no hay manera de encontrar ninguno en el mercado (le insisten en que esa pintora no existe), ordena el cierre de todas las galerías de arte. Yusep, el vocal de asuntos exteriores de la urbanización, recibe una llamada de un señor cabreadísimo llamado Tony, quien le pregunta por qué cojones un adolescente con cara de imbécil está arruinando a perdigonazos la chapa de su submarino. EPISODIO 5 Yusep se dirige a la piscina comunitaria y descubre que el adolescente con cara de imbécil que está disparando sobre el submarino es Alonsito, el hijo del presidente. Yusep intenta convencer a Alonsito de que deje de disparar al submarino del señor Tony, pero Alonsito, com gran aplomo, hace notar a Yusep que el submarino tiene un letrero que dice "tírele" y que aquello es muy chupiguay. Yusep, reflexionando profundamente sobre el arcano significado de la palabra "chupiguay", llama por teléfono a la residencia del presidente. La Nena se pone al aparato y Yusep le cuenta lo que está pasando. La Nena responde que Alonsito, además de subnormal es analfabeto. Ante aquella muestra de desbordado amor fraternal, Yusep solicita a La Nena que se ponga su padre (de ella). La Nena responde que papà no se puede poner porque se está probando el traje de Napoleón. Mientras Alonsín sigue disparando alegremente al submarino, Espe, en un intento de sobrellevar la depresión que le ha producido no haber encontrado ningún cuadro de Sara Mago, decide condimentar una sopa de perejil para la cena y, pizpireta, se dirige a un pedrusco situado en el sur de la urbanización para recoger una ramita de la planta. El pedrusco es conocido como "El Pedrusco del Perejil", a pesar de que no hay constancia de que jamás haya albergado ningún ejemplar de semejante especie botánica. Pocos metros antes de llegar al pedrusco, Espe es arrollada por un respetable rebaño de cabras enloquecidas. EPISODIO 6 Horrorizado por el accidnte que su amiga Espe ha sufrido con las cabras, Federico decide acercarse al "Pedrusco del Perejil" para investigar. Una vez allí, su horror se acrecienta al ver a dos jóvenes de estética dudosa, Mustafá Ben Pacáh i Mohammed Al-Kaparra, quienes han desalojado a las tradicionales cabras para instalar un puesto tipo "top manta". Lo que más postra a Federico es que ninguno de los CD piratas de los jóvenes de estética dudosa contiene la patriótica composición "Suspiros de España". El señor Tony se presenta en la zona de la piscina comunitaria donde Alonsín sigue disparando con franca excitación al "tirelé". El señor Tony pide educadamente a Alonsín que "si no le es molestia, le agradecería infinitamente que fuera tan amable de dejar de tocar los periscopios a su entrañable submarino el cual, dicho sea de paso, es un regalo de una tía suya que se llama Elizabeth". Alonsín responde "¿cualo?". El señor Tony le dice que, o deja de tocarle los cojones con el submarino, o le envía a la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Alonsín, que aquello de la organización esa le suena a como que es un club en el que está apuntado papá, deja de tocar los cojones con el submarino. Anita, que acaba de entrar en la habitación conyugal justo cuando Jose se ha acabado de poner el traje de Napoleón, dice a su marido: "Ay no sé, Jose, qué quieres que te diga, me parece un poquito amariconado". EPISODIO 7 Ofendido porque Ben Pacáh y Al-Kaparrah no tienen "Suspiros de España" en el top manta, Federico envia a los guardias de seguridad de la urbanización, ataviados con el típico traje regional, al "Pedrusco del Perejil", con órdenes terminantes de que ataquen a los ocupantes del pedrusco con un repertorio completo de muñeiras. Ben Pacáh y Al-Kaparrah, en evidente desventaja numérica y aterrorizados por aquella arma de destrucción masiva que les ha enviado Federico, se rinden y deciden abandonar el pedrusco, no sin antes acusar a los guardias de seguridad de prácticas abusivas . El jefe de los guardias de seguridad les responde que "por lo que más quieran, que no le hablen a él de abusos; que si se creen que él va vestido de lagarterana porque le gustan los colores chillones o qué". Ben Pacáh y Al-Kaparrah, conmovidos por la expresión desolada que trasluce el rostro del jefe de seguridad, deciden venderle, antes de irse, y por "sólo" 1.300 euros, un cuadro que juran que es original de la famosa pintora Sara Mago. Le dicen que, por supuesto, vale muchísimo más, y que como inversión no tiene precio. El jefe de los guardias de seguridad, que no es estúpido, les compra el cuadro, sabiendo perfectamente qué destino le va a dar. EPISODIO 8 Espe yace en el lecho del dolor de su habitación de la Clínica Agustina de Zaragoza de la urbanización. El hecho de tener las dos piernas enyesadas y estar íntimamente unida al gotero no impide que salte de la cama cual colibrí enloquecido y, rompiendo varias veces la barrera del sonido, se encierre en el altillo del armario empotrado nada más oir unos pasos, acompañados de una voz cantarina que dice "¡el calditooo!". Así pues, cuando Celia, vocal de sanidad de la urbanización a la par que amiga de Espe, entra en la habitación de "la enfermita", como dice ella, se encuentra únicamente con la cama vacía, la sábana colgando de la tele de la habitación (como resultado de la enorme aspiración de aire causada por la huída de Espe) y el soporte del gotero, con aquella "bolsita tan sosa", conectado a la puerta del altillo del armario en vez de estar conectado a la "pobrecita Espe". Mientras, el jefe de seguridad de la urbanización llega a la clínica con el supuesto "Sara Mago" envuelto bajo el brazo, peró vestido aún de bailarina de muñeiras ya que la clínica le quedaba de paso antes de llegar a la central de seguridad. Al ver entrar en la clínica al jefe de seguridad, vestido de bailarina de muñeiras, la enfermera de la recepción tiene que sujetarse al mostrador para no desplomarse de la impresión. Absolutamente lívida le dice a su compañera que avise al doctor Francisco Cristóbal que Miss Lugo acaba de entrar en la clínica. La compañera, extrañada, le responde que a Miss Lugo no le toca revisión hasta dentro de ocho meses. La enfermera de la recepción le contesta, casi sin voz: "Eso en caso de que no fallara su tratamiento hormonal". EPISODIO 9 Avisado por la recepción de la clínica de que Miss Lugo acaba de llegar con aspecto de estibador del puerto, el doctor Francisco Cristóbal ordena que lleven a la Miss a una habitación individual con toda discreción. La discreción no es posible dado que la presunta Miss Lugo se resiste a ser ingresada sólo por el hecho de que vaya vestida de bailarina de muñeiras. Tres enfermeras, dos camilleros y un pellizco vulcano de la encargada de planta después, la supuesta Miss Lugo descansa sedada en una de las habitaciones de la clínica. Celia se planta en jarras ante el director de la clínica exigiéndole explicaciones sobre por qué el extremo del gotero de Espe está enchufado al altillo de un armario empotrado y no a la propia Espe. Espe, desde el altillo llama a Federico con el teléfono móvil y le dice que o bien impide que Celia le siga amargando la existencia con sus infumables calditos de las narices, o al final tendrán que ingresarla en una clínica. Federico le recuerda a Espe que ya está ingresada en una clínica. Espe comenta: "¡caracoles, pues es verdad!". A continuación, Federico llama a la casa del presidente de la urbanización para rogarle que haga algo con lo de Celia, que vale que le pone muy buena voluntad, pero que a lo mejor no es eso. Le responde La Nena al teléfono y le dice que se deje de Celias y calditos que ahora sí que hay una situación de emergencia: Parece ser que un topo se ha chivado desde la clínica Don Manolo de que alguien había agredido salvajemente a Miss Lugo y entonces Don Manolo, después de tomarse dos botes de Gerovital, ha salido de su pazo en plan bulldozer en direccción a la clínica. Federico, con voz angustiada responde:"oh, Dios, coño..." EPISODIO 10 Don Manolo llega hecho una furia a la clínica, gritando como un energúmeno "¡Ondestá Analía!". La enfermera de la recepción se toma el quinto Transilium y llama a la habitación de Espe para que le pasen al doctor Francisco Cristóbal, que en ese momento está ayudando a Espe a bajar del altillo del armario empotrado. El camillero que se pone al teléfono le dice al doctor Francisco Cristóbal que la enfermera de la recepción le comunica que "acaba de llegar el animal". El doctor Francisco Cristóbal dice "¡Oh Dios mío!", al tiempo que se lleva las manos a la cabeza. Espe se precipita al suelo. Conmoción cerebral. Al ver que Espe está ahora inconsciente, el doctor Francisco Cristóbal no puede resistir ya más tanta desgracia junta y se desmaya cayendo al suelo. Conmoción cerebral. En la recepción, Don Manolo sigue gritando "¡Ondestá Analía!", aporreando el mostrador con tal ímpetu que el teléfono de la recepción salta y acaba aterrizando en la cabeza del propio Don Manolo. Conmoción cerebral. Horrorizado,el director de la clínica llama a casa del presidente para dar cuenta de lo que está pasando. Alonsito contesta al teléfono. Tras colgar, corre a avisar a su padre que han llamado de la clínica diciendo no se qué de una epidemia o algo de "emoción craneal". EPISODIO 11 Jose recibe la noticia de que en la Clínica Agustina de Zaragoza hay una epidemia de emoción craneal, y duda: no sabe si enviar a Alonsito al psiquiatra o directamente a un internado suízo, con nombre falso, rogando secretamente para que se pierdan los papeles donde consta la paternidad de la criartura. Federico se presenta en casa del presidente y le explica a Jose qué es lo que pasa en realidad. Jose dice: "¡Hay que tranquilizar a los españoles!". Federico responde: "Los españoles están muy tranquilos, presidente; incluso hay indicios de que se ríen". En la piscina comunitaria de la urbanización, donde ya no está el submarino del señor Tony, aparece ahora un barco de respetables proporciones y de una antigüedad que se pierde en la noche de los tiempos. Paco, el vocal de obras públicas de la urbanización, que se dedicaba tranquilamente a la pesca del atún en aguas de la piscina comunitaria, se altera cuando ve el barco, y grita con voz estentórea: "Que me lo alejen daquí! Que masustará el pescao!". En un rapto de vehemencia, Paco coge un pedrusco del suelo y lo proyecta violentamente contra el barco. El barco se escora. Etc. etc... |